(“Nanmin mondai ha 21 seiku minzoku daiidô no zenchô da”, una entrevista por H. Uno, originalmente publicada el 17 de agosto de 1979, en Shûkan posuto, pp. 34-35) republicado bajo el nombre“Le problème des réfugiés est un présage de la grande migration du XXIe siècle” en Michel Foucault, Dits et écrits, text 271, Volume 3. 1976-1979, Gallimard, 1994, pp. 798-800.

(Parcialmente publicado por Libération el 18 de septiembre del 2016 y por Libération.fr el 17 de septiembre del 2015 bajo el título  “Michel Foucault en 1979 : «Les hommes réprimés par la dictature choisiront d’échapper à l’enfer»). Traducido del japones al francés por Ryoji Nakamura, 1994; traducido del francés al inglés por Felix de Mentety, 2015. Traducción para este blog, del francés al español, por Matheus Calderón.

H. Uno: De acuerdo a su opinión, ¿cuál es el origen del problema de los refugiados vietnamitas?

Foucault: Por más de un siglo, Vietnam ha sido continuamente ocupado por fuerzas militares tales como Francia, Japón y Estados Unidos. Y ahora, el antiguo Vietnam del Sur es ocupado por el antiguo Vietnam del Norte. Por supuesto que esta ocupación del Sur por el Norte es diferente de aquellas que la precedieron, pero no debe ser olvidado que el poder existente en Vietnam del Sur es ejercido desde el Norte.

Durante estas series de ocupaciones a lo largo de un siglo, desmesurados conflictos se han desarrollado dentro de la población. Ha existido un considerable número de colaboradores (con la ocupación) -y uno puede colocar en esta categoría a los mercantes que comerciaban con los colonizadores, o a los funcionarios públicos regionales que trabajaron bajo la ocupación. A causa de estos antagonismos históricos, parte de la población se encontró a sí misma señalada y abandonada.

Muchos perciben una contradicción entre la previa necesidad de apoyar la unificación de Vietnam y la necesidad actual de abordar el tema de los refugiados, que es una consecuencia de la misma.

El estado no debe de ejercer un derecho incondicional sobre la vida y la muerto, ya sea sobre su propia gente o sobre aquella de otra ciudad. Negar el estado de este derecho sobre la vida y la muerte significa oponerse a los bombardeos de Vietnam por los Estados Unidos y, actualmente, significa apoyar a los refugiados.

Parecería que el problema de los refugiados camboyanos no es exactamente el mismo que el de los refugiados vietnamitas. ¿Qué piensa de ello?

Lo que pasó en Camboya es absolutamente insólito en la historia moderna: el gobierno masacró a su gente en una escala nunca antes vista. Y la población restante que sobrevivió fue salvada, por supuesto, pero se encuentra ella misma bajo la dominación de ejército que ha usado una fuerza destructiva y violenta. La situación es por ello diferente a aquella de Vietnam.

No obstante, es significativo el hecho de que, en los movimientos de solidaridad que son organizados alrededor del mundo para los refugiados del sureste de Asia, las diferencias de situaciones históricas y políticas no son tomadas en cuenta. Esto no significa que podríamos mantenernos indiferentes a los análisis históricos y políticos de la cuestión de los refugiados, pero en una emergencia lo que debería hacerse es salvar a la gente en peligro.

Porque, en este momento, 40 mil vietnamitas está a la deriva en la costa de Indochina o varados en islas, al borde de la muerte. 40 mil camboyanos han sido devueltos desde Tailandia, en peligro mortal. No hay menos de 80 mil personas para quien la muerte es una presencia constante. Ninguna discusión sobre el balance general del poder entre los países del mundo, y ningún argumento sobre las dificultades económicas y políticas que surgen con la ayuda a los refugiados pueden justificar a los estados que abandonan a aquellos seres humanos a las puertas de la muerte.

En 1938 y 1939, los judíos abandonaron Alemania y Europa Central, pero porque nadie los recibió, muchos murieron. 40 años han pasado desde ahí, ¿y somos capaces de enviar otra vez a 100 mil personas hacia su muerte?

Para encontrar una solución global al problema, los estados que crean a los refugiados, notablemente Vietnam, deberían cambiar sus políticas. Pero, según su opinión, ¿cómo debería lograrse esta solución general?

En el caso de Camboya, la situación es mucho más trágica que en Vietnam, pero existe la esperanza de una solución en el futuro próximo. Podríamos imaginar que la formación de un gobierno aceptable por el pueblo camboyano llevaría a una solución. Pero en Vietnam, el problema es más complejo. El poder político ya ha sido establecido, pero este poder excluye a parte de la población, (población) que lo rechaza de todas formas. El estado ha creado una situación en la que esas personas tienen que buscar una incierta oportunidad de supervivencia a través de un éxodo por el mar en vez de quedarse en Vietnam.  Por ello es claro que es necesario ejercer presión para que Vietnam cambie esta situación.

Pero ¿qué significa ejercer presión?

En Ginebra, en la conferencia de las Naciones Unidas sobre los refugiados, los países participantes han ejercido presión en Vietnam, en forma de recomendaciones y consejos. El gobierno vietnamita entonces realizó algunas concesiones. En vez de abandonar a aquellos que querían irse en condiciones precarias, y lo que es más, arriesgando sus propias vidas, el gobierno vietnamita les propuso construir centros transitorios para reunir potenciales migrantes: ellos se quedarían por semanas, meses o incluso años, hasta que pudieran encontrar un país huésped. Pero esta propuesta sonaba curiosamente cercana a los campos de concentración.

La cuestión de los refugiados ha surgido muchas veces en el pasado, pero si es que hay un nuevo aspecto histórico en el caso de Vietnam, ¿cuál sería ese?

En el siglo XX, los genocidios y persecuciones étnicas ocurrieron frecuentemente. Creo que en el futuro cercano, estos fenómenos ocurrirán otra vez de formas nuevas. Primero, porque sobre los últimos años,  el número de estados dictatoriales se ha incrementado en vez de disminuir. Ya que la manifestación política es imposible en su país y en tanto ellos no tienen la fuerza necesaria para resistir, las personas reprimidas por la dictadura elegirán escapar de su infierno.

Segundo, en los territorios que fueron colonias, los estados fueron creados manteniendo las fronteras coloniales del pasado, por lo que etnicidades, lenguajes y religiones fueron mezclados. Este fenómeno crea serias tensiones. En aquellos países, los antagonismos desde dentro de la población son susceptibles de explotar y producir desplazamientos masivos y el colapso del aparato estatal.

Tercero, las fuerzas económicas desarrolladas que necesitan mano de obra del Tercer Mundo, y países en vías de desarrollo han importado inmigrantes de Portugal, Argelia y África. Pero, ahora, países que ya no necesitan esta fuerza de trabajo a causa de la evolución tecnológica están tratando de enviar a esos inmigrantes de vuelta. Todos estos problemas llevan al de la migración poblacional, e involucran a cientos de miles y millones de personas. Y los desplazamientos poblacionales necesariamente se vuelven dolorosos y trágicos y están inevitablemente acompañados por muertes y asesinatos. Temo que lo que está pasando en Vietnam no es solo un efecto tardío del pasado, sino que también un presagio del futuro.