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Los libertarios suelen responder a los reclamos feministas de una “cultura de la violación” con un montón de gestos despectivos. A primera vista, parecería que la cultura de la violación es un “anticoncepto”. La noción conspirativa de que la población masculina entera está trabajando para conscientemente crear un sistema de intimidación y control a través del uso de la violación no es plausible. Después de todo, la mayoría de hombres no son violadores y como varón, yo te puedo decir que no hay tal complot del que yo mismo esté enterado. Pero en una segunda mirada, y en un intento de vincular el libertarianismo y el pensamiento feminista, ¿podríamos aplicar la visión libertaria tradicional a los conceptos feministas tradicionales (como la cultura de la violación)? Yo creo que sí.

En Women and the Invisible Fist: How Violence Against Women Enforces the Unwritten Law of Patriarchy, Charles Johnson usa el clásico concepto hayekiano de orden espontáneo para entender mejor las teorías feministas del patriarcado. Johnson señala que históricamente, las feministas han apuntado con certeza las formas centralizadas, estatales, de violencia contra la mujer, tales como las letales leyes de aborto, el uso de la violación como arma de guerra, y similares. Los libertarios, de la misma manera, critican estas instancias de coerción.

Lxs feministas también están interesadas en las formas de violencia dispersa y descentralizada, como las violaciones, la violencia doméstica, el abuso, entre otras muchas. Mientras los libertarios encuentran estas formas de violencia inmorales y criticables, no van tan lejos como las feministas cuando identifican a las mismas tanto como un síntoma y una causa del patriarcado. Las feministas identifican este tipo de violencia como penetrante, sistemáticamente estructurada por sexo, y como un tipo de violencia con “efectos de onda”. Así que mientras los libertarios ven muchas veces esta forma de violencia contra la mujer como anormal, las feministas la ven como un problema mucho más grande, un problema institucional.

La famosa “teoría del mirmidón” de Susan Brownmiller dice ” (La violación) no es sino un proceso cociente de intimidación por la que todos los hombres mantienen a todas las mujeres en un estado de miedo”. Mientras que esto ha sido malinterpretado para dar a entender que todos los hombres son violadores, lo cual es claramente falso, Johnson señala que lo que realmente dice Brownmiller es que “la práctica de la violación por parte de algunos hombres funciona dando a todos los hombres una posición de poder sobre las mujeres”. Aquí es donde podemos girara hacia F.A. Hayek para una nueva lectura.

La mayoría del tiempo, cuando los libertarios piensan en el orden espontáneo, piensan en las bondades del mercado, en las grandes ganancias del comercio, o en Jeffrey Tucker pavoneándose en un McDonalds. Pero la adición crucial de Hayek a la teoría social libertaria es también una adición crucial a la teoría feministas. En Los Tipos de Orden Social, Hayek define los órdenes espontáneos como “a diferencia de los órdenes que son resultado de organización conciente de acuerdo a un plan preconcebido, hay órdenes de otro tipo, los que no han sido diseñados por los hombres sino que son el resultado de las acciones de los individuos sin la intención de crear tal orden.

Nada sobre esta concepción de orden espontáneo implica un orden voluntario y pacífico, aunque así es la forma como los libertarios aplican frecuentemente el concepto. Johnsons distingue entre 3 versiones del orden espontáneo:
-Consensuado antes que coercitivo (cuando “espontáneo” significa “sin coerción”);
-Policéntrico o participativo antes que dirigido
-Emergente antes que una estructura concientemente diseñada (cuando “espontáneo” significa “sin planeamiento previo”)

Ahora podemos ver cómo el orden espontáneo puede ser usado para analizar la “cultura de la violación” de Brownmiller. Mientras el tipo de intimidación y miedo sistémico que afecta a todas las mujeres no es consensuada, sí es “policéntrico” y “emergente”. No hay esfuerzos conscientes de parte de los hombres para establecer una cultura de la violación como la conocemos. Sin embargo, las acciones de los violadores han creado inconscientemente una cultura que afecta a todas las mujeres y hombres. No todos los hombres son violadores, pero todos los hombres han sido puestos en una posición de poder sobre las mujeres a causa de las acciones de unos pocos hombres.

En la terminología hayekiana, los violadores varones han creado un orden espontáneo conocido como la “cultura de la violación”.

Claramente entonces, la desestimación liberal de una “cultura de la violación” como un absurdo y una conspiración imposible armada por todas las feminazis odia-hombres es inapropiada y no bien pensada, sin embargo. Las propias teorías sociales de los libertarios pueden explicar lo que la “cultura de la violación” es, cómo surge, y cómo se mantiene. Hayek posiblemente no estaba pensando en la violencia en contra de la mujer cuando estaba trabajando en su teoría del orden espontáneo, aunque el ensayo de Johnsons ha mostrado que el trabajo del reconocido premio Nobel es complementario a las teorías feministas de la “cultura de la violación”, especialmente a la “teoría del mirmidón” de Susan Brownmiller.
Este caso de libertarianismo y feminismo trabajando juntos no es una excepción. Es meramente otra de las grandes áreas donde las dos escuelas de pensamiento se encuentran en la misma página. Libertarianismo y feminismo son aliados naturales y es la hora de que ellos sean juntados para formar una teoría cohesiva de la liberación. Women and the Invisible Fist de Johnsons estará, con suerte, entre los primeros trabajos que unan ambas lineas.

http://studentsforliberty.org/blog/2014/11/12/libertarian-feminism-rape-culture-as-a-spontaneous-order/

Autor: Cory Massimino
Publicado originalmente en Students for Liberty y traducido con permiso del autor.