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Conversatorio “Distopías: de ‘1984’ a ‘The Hunger Games’”
Juan Carlos Ubilluz / Gonzalo Portocarrero (29/10/2014)

Juan Carlos Ubilluz:

Gracias por la invitación. Yo voy a hacer un contraste entre las películas distópicas de antes y las de ahora, o contrastar para situarnos en el pensamiento político actual. Quisiera empezar con unos minutos de 1984, de Michael Radford en la que se muestra un gobierno totalitario. Éste es el trailer.

Ahí podemos parar, no es necesario seguir. Hay que tener en claro lo que queremos decir por totalitarismo: no hay  simplemente autoritarismo, no es un nivel del autoritarismo. Digamos 3 coordenadas: un centro monístico de poder que rompe con el desarrollo normal de la sociedad (el partido que se apodera del estado) y quien encarna este centro monístico es el líder carismático, el Gran Hermano. Un segundo eje es la ideología: una ideología colectivista radical, eliminar los vestigios que separan al individuo del partido, o se quiere cambiar la historia, o se quiere cambiar la lengua por la neolengua (cambiar “malo” por “menos-bueno”). Se eliminan las dicotomías, las palabras que podrían dar algo negativo sobre la sociedad existente. Hay una ideología fuerte que penetra en los ciudadanos. Y tercero, los ciudadanos están canalizados en ciertas actividades políticas que rige el partido (ser miembro del partido nazi, del partido comunista). Esas son las 3 coordenadas que tenemos que tener en mente al hablar de totalitarismo.

Entonces tenemos que en la película, la ropa es proletaria: se trata de despojar a los ciudadanos de su individualidad, de convertirlos en engranajes de la máquina industrial. Industrialización, homogenización, pauperización. La metáfora de Weber de la Jaula de Hierro que aprisiona lo humano. Y entonces, todo esto que está a nivel de decorado tiene un eco en el contenido: ¿cómo se despoja a Winston de su individualidad?, ¿cómo se ideologiza a una persona para que sea miembro de un colectivo, para que renuncie a su rebeldía? También hay otro rasgo clásico: se asocia a la Unión Soviética con la Alemania nazi. Hay varios rasgos: los trenes nazis, los cascos alemanes de los guardias, y el Gran Hermano como el rostro de Stalin y Hitler. No me voy a detener en las implicancias ideológicas del totalitarismo, es algo que podemos conversar después.

Ahora vivimos en otro universo: el capitalismo ha triunfado en el globo y no tendría sentido alertar al espectador sobre el totalitarismo comunista, pero todavía hay películas que tratan este tema. Estas películas, por ejemplo, digamos incluso Ants (Hormiguitas) , van por la senda del totalitarismo. Eso se ve en películas que pueden ser históricas como las de los nazis, o en películas animadas que tratan de hablar del origen de nuestra sociedad como democracia liberal. Y en películas futuristas todavía se ve ese tipo de tratamiento político del gobierno. Un ejemplo es V de Vendetta, con el líder Adam Sattler. La tiranía del totalitarismo es el mal del siglo XX, y es el camino más fácil para las películas porque hay un universo literario construido, una tradición sobre ese tema. Pero el siglo XXI plantea otro mal radical y ese mal radical se llama democracia.

“Los Juegos del Hambre” sí apuntan a retratar ciertos males de nuestra sociedad democrática. Hay ahí un universo autoritario. Es autoritario y no totalitario. Los medios de comunicación, y me parece una contradicción de la película, no controlan ideológicamente a los distritos. Los jóvenes no son miembros de juventudes hitlerianas. Y no hay un centro monístico del poder, no está en el presidente Snow. Eso no está ahí, no es parte del universo totalitario de 1984. Segundo, es un universo decadente. El vestuario de los miembros del Capitolio es posmoderno.  ¿Cómo son los vestuarios? Posmoderno en el sentido que sintetiza lo moderno y lo pasado, y aquello que pertenece a la época pasada, el siglo XIX, cuando empieza a despegar la nación americana. ¿Por qué es que este universo decadente o estos vestuarios van a subrayar algo de lo decadente? Me parece que eso se puede ver bien en el caso de la arquitectura de la película, de “Los Juegos del Hambre”.

Lo que quería mostrar es que la arquitectura imperial, posmoderna va a combinar la Roma antigua con arquitectura de los años 20 y una pizca de futurismo. Tenemos una repetición fársica de vestidos del siglo XIX. ¿Por qué es una farsa? Porque Estados Unidos aquí deja de ser una democracia y se convierte en un imperio. Es un imperio en el que no hay ciudadanos sino consumidores idiotizados: pan y circo, medios de comunicación y reality shows. Los buenos van a ser, por supuesto, los proletarios de los 13 distritos. ¿Cómo se podría hacer que los proletarios sean libertarios si es que el overall trabajador nos lleva a la pauperización? Sus vestidos aluden a los años 30, la crisis estadounidense. Es un buen recurso del director. Los proletarios son los verdaderos, auténticos americanos, el corazón de la nación. Son los 13 estados llamados a vencer el decadentismo de la América contemporánea.

Hay que ver cómo se engarza eso con el mito del Minotauro. El Mito tiene que ver con que Teseo es el agente de la razón. Al matar al minotauro, supera el orden del mito. Es el mito de la razón filosófica que mata al orden de lo sagrado. En el film, se trata de que hay que vencer desde la razón proletaria a lo seudosagrado del espectáculo. El laberinto son los medios de comunicación, el minotauro es el deseo del espectador de consumir emociones intensas en el acto, y Teseo la razón proletaria. La película es una crítica a los medios de comunicación modernos. Aquí hay un parentesco con “The Running Man” (Paul Michael Glaser) y con la película Battlestar Royal (se trata de lo mismo, una clase de colegio japonesa puesta en una isla donde deben sobrevivir matándose unos a otros). Se trata de matar para sobrevivir en el espectáculo, y se trata de un momento de la civilización donde la televisión se convierte en una suerte de circo romano: se consumen grandes emociones a través de la muerte.

Entonces, este orden decadente es el orden de lo sagrado espectacularizado alrededor de la muerte. Pero hay dos problemas: a diferencia de “1984”, los medios de comunicación ya no funcionan. Ya no funcionan para los distritos que odian al reality show y al capitolio. ¿Cómo basar la crítica en un reality show cuando los mismos habitantes de PANEM no creen en el reality show? La respuesta es que, si bien pueden ver la dominación detrás del reality, nosotros (los espectadores) sí nos basamos en el reality. Mucho de esta película tiene que ver con gozar con un reality como Survivor. La crítica al reality está espectacularizada. La crítica se introduce como espectáculo.

Estamos también en el universo de las comunidades valladas. Hay una gran seguridad para entrar a la comunidad Capitolio. Digamos que no hay un libre tránsito, algo que está en muchas películas de la época. Se ve en “Hijos del hombre”, donde los inmigrantes están alejados. También está en “Ceguera”, donde los ciegos son trasladados a campos de concentración. También se  ve en “Elysium”, donde los ricos viven en una ciudad espacial. Y también van a estar  en “El Precio del Mañana”, donde la gente gana, en vez de dinero, minutos de vida, y ahí los que tienen mucho tiempo y dinero van a estar en New Greenwich. También sobre la separación vayada entre ricos y pobres está “La Zona”, película mexicana. Entonces estas películas nos muestran un futuro, la realidad exagerada en el futuro. Una realidad donde los ricos viven detrás de las rejas para mantener su posición. O donde hay zonas económicas excepcionales distintas al régimen normal. Son zonas donde se materializa la división de clases. Hacen un diagnóstico de la desigualdad en las sociedades contemporáneas.

Una solución sería la rebelión, la revolución para corregir la desigualdad del mundo contemporáneo. Y yo diría que las rebeliones son muy infantiles. En “El precio del mañana”, una niña rica y un tipo pobre roban tiempo/dinero de los bancos y desestabilizan al mundo. Y esa rebelión es básicamente “Bonnie and Clyde” espectacularizada. También está en V de Vendetta. Se trata de la acción de un hombre aislado acompañado de una rebelión espontánea de la gente: el movimientismo democrático, una multitud desorganizada que vence al poder. Un acto aislado que lleva a un movimiento espontáneo en el que no se necesita una organización, y entonces la victoria de la noche a la mañana. La revolución es demasiado fácil, demasiado espectacular. No requiere de persuasión, de trabajo de persuasión, simplemente se trata de una acción individual que genera una reacción espontánea de las masas.

Por un lado, estas películas hay una ideología anárquica democrática en la que las masas vencen espontáneamente al poder, y también una espectacularización dela victoria de la rebelión. Y no sabemos dónde va la película, pero la rebelión aquí no es compleja. No hay revolución de las masas, ni alianzas entre los de arriba y los de abajo. ¿Quiénes participan en la revolución? Katniss, el novio de Katniss aliado con el representante público, y otro, una persona que pertenece a los medios de comunicación. Es ahí donde está contenida la revolución. Una posible avenida que no estaría lejos de la espectacularización y el movimientismo democrático, sería la que la revolución estaría dentro de los medios de comunicación. Ahí la emparentaríamos con “No”, del chileno Sergio Larraín.

Gonzalo Portocarrero

Gracias por invitarme. Pienso que en la película se nos plantea una sociedad escindida: centro, lujo/ distritos, necesidad. Se nos presenta una sociedad injusta, un trasfondo de una posible rebelión. Sin embargo, el mecanismo más apreciado, más importante del control, serían estos juegos del hambre. Y vienen a conmemorar la derrota de la rebelión de los distritos. Y la derrota es conmemorada con el tributo de los muchachos elegidos al azar para participar en este juego, donde queda uno solamente vivo. Pero la idea es que estos juegos operen como un mecanismo de control del centro sobre los distritos, y de alguna manera, redoblar el castigo. Pero también hay un elemento de jugar con el miedo y la esperanza. Producir miedo y generar esperanza. (No en vano Baruch Espinoza habla de sentimientos inconstantes pero gemelos). Los juegos del hambre tratan de mantener a la gente entre el miedo y la esperanza. Este es el sentido que se le da al espectáculo en la película, el gran espectáculo que todo el mundo sigue,  y las pantallas están en los lugares públicos, se transmite desde  el lugar de los hechos: arboles, lugares insospechados, se filma para que los pobladores vean lo que está pasando.

Pero por otro lado implican entretenimiento, que las personas estén despiertas, conmovidas por el espectáculo llevadas al extremo. La forma romana del pan y circo para controlar a las masas. Entonces, hasta acá lo que tenemos es una película bastante convencional. Pero en este momento me gustaría introducir un concepto, un par de conceptos que han sido elaborados por Kristeva. Kristeva opone la cultura show a la cultura rebelión. La primera lo que viene a significar el alivio de tensiones, estar enchufado a una actividad que le hace perder la conciencia de su propio yo. Frente a esta cultura show se daría la cultura rebelión, la cultura en su aspecto más artístico, explorar las posibilidades de la vida. No simplemente afirmar algo como único.  Una exploración de los lados insospechables, insólitos.

Hay muchas obras que son mitad cultura show y mitad cultura rebelión, aunque esto puede ser relativizado. Y yo creo que esta película viene a ser uno de estos casos. La escena posapocaliptica de la película me parece show, convencional. Pero hay otra parte que me parece viene a significar una ruptura, y eso tiene que ver con las relaciones de género. Acá lo que se plantean son una masculinidad y una feminidad que se salen de los estereotipos tradicionales. Katniss es mujer, activa, inteligente, es la protagonista, la líder, la que sabe pelear, la que ha levantado a su familia, la que se convierte en la madre de su madre y la madre de su hermana, de allí que se sacrifique por su hermana. Siendo mujer, tiene una serie de cualidades que se asumen como masculinas. Ella es la proveedora en su hogar. En cambio Peeta, desde la masculinidad tradicional, podría ser calificado como un cero a la izquierda. Tiende a esconderse, no es muy brillante, no le gusta pelear. Es totalmente contrario a los estereotipos del cine.

Ahora, yo creo que estas figuraciones vienen a recoger hechos muy actuales. El éxito de la película viene por el carácter de Katniss, una nueva figuración atractiva de la feminidad. Ahora, lo interesante del caso es que hay una suerte de inversión de roles, y Katniss es quien asegura la vida de Peeta cuando él está herido. Ella tiene que jugarse la vida por curarlo, y en ese momento, hay en la película la participación de un personaje que luego va a desaparecer que menciona que “hay que darle más esperanza a la gente”. Katniss entiende que sus probabilidades de sobrevivir si es que finge amor a Peeta. Si Katniss ocupa el lugar del padre, Peeta es un muchacho que ha sido “castigado por la madre”, que apuesta por una idealización amorosa. En este sentido, Peeta tiene más profundidad de sentimientos, una lealtad casi perruna por Katniss. Katniss está dispuesta a fingir, Peeta está dispuesto a vivir el sentimiento. En Katniss hay algo cercano a la piedad por Peeta. Entonces la pregunta es ¿cómo es posible un nuevo guion amoroso, una nueva relación de género?  Sí es posible, Katniss se enamora de Peeta: una relación entre una masculinidad y una feminidad que rompe.  Y esto es lo que pasa en las clases medias ilustradas. Y eso se relaciona con la emergencia del proceso de empoderamiento vertiginoso en las relaciones de género.

En estas condiciones es posible pensar las relaciones de género que sean satisfactorias.  El problema con Peeta es que Peeta no es atractivo, no en el campo sexual: no hay mayor erotismo de parte de Katniss. “un beso en la mejilla no es suficiente”. Y la pregunta es ¿Es posible la relación en tanto redefinido lo masculino y lo femenino? Y también me quedaría con una interrogante: quien dirige los juegos dice que “hay que aumentar la esperanza” a través de un romance, pero el romance hace que la gente deje de pensar, que piense en lo que va a pasar en el espectáculo. Paradójicamente, y aquí me uno a Juan Carlos, es un espectáculo sobre un espectáculo. Pero en las relaciones de género, supera al espectáculo. Entonces, la pregunta con la que quizás me quedaría es el tema de la relación entre miedo y esperanza: ¿cómo es que el romance puede generar una esperanza, algo que ya trasciende la resignación? Pero quizás la esperanza ya es demasiado fuerte, y es por eso que Snow tiene que eliminar a quien dirige los juegos. Los juegos han cambiado y eso significa que la realidad puede cambiar.